¿Puede ver televisión?

Reiterativamente, no. El problema de la televisión en los niños no es el contenido de los programas sino el impacto neurológico. Semejante cantidad de imágenes en un segundo, acompañadas con sonidos, es un impulsor que aumenta la pasividad neuronal.

Investigadores y especialistas han podido determinar que el ritmo de labor del cerebro humano disminuye cuando está expuesto a la pantalla y aumenta con la lectura.

Por ello, la preocupación acerca de la televisión para los niños no está en los quince minutos que pasan frente a la pantalla, sino cuando el televisor permanece encendido todo el día.

Los estudios también muestran que los niños expuestos a la televisión en su etapa escolar presentan mayor dificultad para concentrarse, están más cansados y tienen comportamientos impulsivos. En cambio, el entorno, el contacto social, los juegos y otras actividades recreativas y educativas, son vitales para estimular el desarrollo infantil.