Alimentación durante el embarazo
Que tú bebe goze de buena salud depende en gran medida de la alimentación durante el embarazo. Encuentra información detallada sobre la nutrición que debes llevar durante esta etapa tan importante.

La alimentación durante el embarazo es muy importante, porque esta es una de las etapas de mayor cambio nutricional en la mujer. Existe una importante actividad anabólica que determina un aumento de las necesidades nutricionales.
La desnutrición materna es un problema de alimentación durante el embarazo y se asocia con un mayor riesgo de mortalidad infantil, pero la obesidad también constituye un factor importante de riesgo, al aumentar la proporción de niños macrosómicos y, por ese mecanismo, las distosias y complicaciones del parto.
Durante el embarazo se incrementan las necesidades de casi todos los nutrientes, en una proporción que varía entre 0 y 50%, y una necesidad adicional de energía de alrededor de 300 calorías diarias.
Si estas embarazada, estas son las cantidades adicionales recomendadas en los diferentes nutrientes para tener una buena alimentación durante el embarazo:
- Proteínas: agrega de 10 gramos diarios, cantidad que puedes satisfacer con dos tazas de leche adicionales o una porción de queso fresco.
- Grasas: estas deben aportar no más de 30% de las calorías en total. Es importante que incluyas en tu dieta ácidos grasos omega-6 (presentes en aceites vegetales, de maíz, de oliva, frutos secos, cereales integrales, legumbres y uvas, entre otros) y omega-3 (aceites de soya, de canola y en pescado, almendras y nueces).
- Hierro: las necesidades se duplican y es imposible cubrirlas únicamente con tu dieta, por ello, debes tomar suplementos.
- Calcio: las necesidades se estiman en 1.200 mg por día (2 tabletas de carbonato de calcio).
- Ácido fólico: es recomendable consumir diariamente de 600 a 800 ug/día.
No necesitas hacer un esfuerzo especial por comer más para tener una buena alimentación durante el embarazo. En el primer trimestre la ingesta energética debe permanecer relativamente igual en una mujer con estado nutricional normal. Tampoco debes usar dietas restrictivas, ya que determinan mayor riesgo para ti y tu bebé.