Contesta sus preguntas

Contesta todas las preguntas que tu hijo o hija te hace. Responder a sus preguntas es lo que le va a reforzar ese “investigador” que todos llevamos dentro. En cambio, no responderle, o lo que es peor hacerlo sentir como un niño pesado, aburrido o preguntón, va a cohibirlo, a amedrentarlo y a hacerlo sentir muy mal y, en adelante, preferirá no hacer más preguntas y eso afectará su escolaridad y el proceso de aprendizaje.