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Alimentación para niños de uno a tres años: consejos prácticos

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Cuando el bebé cumple un año es importante ir evolucionando en la consistencia de la comida y además, tu bebé ya puede incorporarse en los horarios de comida de toda la familia

El niño debe incorporarse a la dieta familiar siguiendo unos patrones alimentarios que van a influir decisivamente en sus futuros hábitos de alimentación. Si bien esto es cierto, no hay que olvidar que el niño de uno a tres años puede mostrar una cierta vulnerabilidad al presentar determinadas limitaciones alimenticias.

Cambios en tu hijo de uno a tres años

  • Los niños están en constante crecimiento y desarrollo de huesos, dientes, músculos y sangre, por lo que requieren más nutrientes en proporción a su peso que los adultos. La energía de los alimentos deberá ser suficiente para asegurar el crecimiento y evitar que se recurra a sus reservas corporales para obtener energía, pero a la vez no será tan excesiva que provoque obesidad.
  • Cambia su velocidad de crecimiento respecto al primer año de vida, suele producirse falta de apetito, lo que se traduce en una ingesta espontánea menor que no debe preocupar a los padres. Este hecho, que puede acentuarse más de lo necesario, unido a que expresan determinadas aversiones alimenticias y a la inmadurez de habilidades motoras, justifica la vulnerabilidad en estas edades. También puedes leer Cuando mi hijo no quiere comer
  • También hay que tener en cuenta que a esta edad no se puede seguir un patrón de comidas semejante a las del adulto, es decir tres comidas importantes al día sin ningún complemento entre ellas, dada su menor capacidad digestiva.

A partir de los 12 meses de edad debe iniciarse progresivamente la introducción de alimentos con una textura más gruesa para ir acostumbrando al niño a alimentos más sólidos. Para empezar, se ofrecerán alimentos aplastados con el tenedor para ir cambiando a un trozo pequeño. Todo ello dependiendo de cada niño y su rapidez en el aprendizaje de la masticación. El objetivo es que al llegar a los 18-24 meses el niño coma los alimentos troceados.

Características generales de la dieta para tu niño de uno a tres años

  • La dieta debe ser equilibrada y variada en platos, sabores, texturas y consistencia e incluso colores, para acostumbrar al paladar y lograr un adecuado aporte nutritivo. El olor, el color, el sabor y la forma influyen en sus gustos personales.
  • Se debe procurar que el niño no adquiera conductas alimenticias caprichosas y monótonas con preferencia hacia unos alimentos, aversión a otros que pueden conducirle a llevar una alimentación deficiente.
  • Los menús han de adaptarse a las características individuales, familiares y económicas en cada caso.
  • Al niño, sobre todo en la menor edad, hay que educarle para que mastique bien y, asimismo, a un adecuado manejo de los utensilios de mesa.
  • A la hora de introducir alimentos nuevos conviene hacerlo progresivamente y al principio de cada comida, cuando el niño tiene más apetito.
  • Limitar el consumo de alimentos superfluos como golosinas y snacks no saludables, especialmente entre las principales comidas, para que coman lo que tienen que comer a sus horas.
  • Tener en cuenta que el desayuno es una de las comidas más importantes del día.
  • En el almuerzo se debe favorecer la ingesta de platos preparados en casa, frutas y productos lácteos, sin abusar de los embutidos, patés y quesos grasos.

La estructura de una comida convencional para un niño de uno a tres años:

Primer plato:

Generalmente a base de arroz, pasta, verduras con patata, legumbres en puré. El valor nutritivo de este primer plato es el aporte energético, principalmente a partir de los hidratos de carbono complejos. Es importante acostumbrar a los niños a tomarlo porque las necesidades energéticas son las primeras que deben cubrirse si se quiere que las proteínas de los alimentos cumplan en el organismo la función de formar tejidos y favorecer el crecimiento. Si esto no se tiene en cuenta, el organismo utilizará las proteínas para resolver sus necesidades energéticas y se estará llevando a cabo una alimentación desequilibrada.

Segundo plato:

Carnes, derivados cárnicos, pescado o huevos. Deben aparecer en cantidades moderadas , ya que el hambre no debe saciarse a base de proteínas. Pueden acompañarse de una porción de ensalada. Conviene incluir al menos 3 veces por semana pescado blanco y huevos, hasta tres veces por semana.

Postres

Lo mejor es incluir una fruta y alternar con productos lácteos sencillos como el yogurt.

Varias comidas al día

En esta época es conveniente que el niño realice cuatro o cinco comidas al día, es decir, desayuno, almuerzo y cena; además de dos colaciones. Algunos aún necesitan una toma láctea antes de acostarse; otros no, ya que sus comidas pueden ser completas e incluir postres lácteos.

Es importante, para la adquisición de unos hábitos alimentarios saludables mantener los horarios de comidas de un día para otro y no saltarse ninguna toma.

El desayuno y colaciones

El desayuno es una de las comidas más importantes del día. Es recomendable que en la primera comida del día se incluyan: lácteos, cereales de todo tipo. Si además se incluye una fruta o jugo natural, mejor aún.

La mayoría de los niños comen cuatro o cinco veces al día, por lo que son importantes las colaciones ya que contribuyen al aporte total de nutrientes. Deben ser saludables y constituyen un complemento energético para evitar que transcurran muchas horas desde una comida hasta la siguiente, pero la cantidad no debe ser excesiva para que no reste apetito al niño a la hora de la comida o cena.

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Carole Glisser

Nutricionista

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