Signos de alarma en el primer trimestre de embarazo

Mi manual del bebe15 de Febrero de 2019 0 comentarios

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signos de alarma en el primer trimestre de embarazo

Conoce los signos de alarma en el primer trimestre de embarazo y aprende a diferenciarlos de los cambios adaptativos maternos requeridos para mantener el feto en el útero.

El feto crece y se desarrolla en el vientre materno, el que le provee del alimento y oxígeno necesario. Para que la madre pueda cumplir exitosamente esta tarea, en el primer trimestre de embarazo ocurren una serie de cambios para que se produzca una adaptación fisiológica al embarazo.

En el primer trimestre de embarazo las adaptaciones normales del cuerpo, producen síntomas que pueden ser desagradables, y no deben ser considerados como signos de alarma, ya que forman parte de los cambios normales de esta etapa. Algunos de estos síntomas pueden ser: dolor uterino similar a la menstruación, sueño o cansancio, palpitaciones o falta de aire, congestión mamaria, distención abdominal, deseo frecuente de orinar o los típicos desmayos.

Estos cambios fisiológicos adaptativos son secundarios a eventos mecánicos y eventos hormonales (altos niveles de estrógenos y progesterona de origen placentario). Durante el primer trimestre de embarazo los cambios fisiológicos adaptativos crean el medio favorable para el feto, pero a su vez, son responsables de síntomas frecuentes y propios del embarazo.

Síntomas frecuentes en el primer trimestre de embarazo

Dolor de tipo menstrual: existe un crecimiento uterino muy rápido durante el embarazo, desde las primeras semanas; a medida que el útero crece, aumenta la tensión sobre los ligamentos que lo sustentan. Producto de estos cambios, es frecuente que durante el primer trimestre del embarazo, la mujer se queje de dolor similar a la dismenorrea. Este suave dolor es normal; sin embargo, si el dolor es muy intenso, y especialmente si se asocia a sangrado vaginal, podemos considerarlo un signo de alarma del primer trimestre de embarazo y debemos sospechar la existencia de un problema, por lo que será necesario que la embarazada sea evaluada por un especialista en un servicio de urgencia.

Desde el segundo trimestre en adelante, las mujeres suelen referir dolor localizado en los costados de la parte baja del abdomen o en la región inguinal, muchas veces irradiado a la parte alta de la vagina o a los labios vaginales.

Flujo Vaginal: a medida que el embarazo progresa, aumenta irrigación sanguínea a la vagina, de modo que la mucosa vaginal se pone de color violeta. Durante el embarazo, el flujo vaginal es diferente al que la mujer normalmente tiene, debido a los altos niveles de progesterona propios del embarazo. El flujo vaginal normal del embarazo es más blanco y espeso, no debe confundirse con una infección. Puede convertirse en un signo de alarma del primer trimestre de embarazo si la paciente refiere que el flujo es de mal olor o produce picazón, debe ser examinada pues estos síntomas sí sugieren una infección.

Dolor o congestión mamaria: ​Desde el comienzo de la gestación la glándula mamaria se prepara para la lactancia. Es posible observar aumento de la irrigación y aumento del volumen mamario, así como secreción láctea y pigmentación de la areola y el pezón. Con frecuencia las embarazadas se quejan de congestión mamaria, galactorrea (salida de leche) y prurito en los pezones, síntomas que se consideran fisiológicos para el embarazo.

Dolor pubiano: El sistema músculo esquelético sufre numerosas modificaciones a consecuencia del embarazo. Precozmente se produce hiperlordosis lumbar, hiperextensión de la musculatura paravertebral (más aún en pacientes con sobrepeso), separación de los pies (“marcha de pato”) y separación de los huesos que forman el pubis. Estas modificaciones fisiológicas ocasionan dolor pubiano y dolor lumbar como síntomas característicos del embarazo. Para su alivio puede utilizarse paracetamol y medidas físicas como calor local. Debe evitarse el uso de antiinflamatorios durante el embarazo. Si el dolor lumbar es muy intenso, especialmente si se irradia hacia las piernas, se sugerirá la evaluación por un traumatólogo para descartar una ciática.

Manchas en la piel: Algunos de los cambios más evidentes que ocurren durante el embarazo son aquellos relativos a la piel. En el abdomen, las estrías de distensión aparecen de color rosado-violáceas y luego se transforman en blancas y atróficas. En general, se desarrollan en el segundo trimestre de embarazo y se pueden atribuir a la distensión cutánea del abdomen. Las estrías son irreversibles y se correlacionan con las características de la piel de cada mujer. El no subir mucho de peso ayuda parcialmente a prevenirlas. Asociado a la aparición de estrías, las pacientes suelen quejarse de picazón leve en la piel del abdomen.

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Otro de los cambios más frecuentes es la hiperpigmentación, la cual ocurre en más del 90% de las embarazadas y suele ser en general uno de los signos más precoces y evidentes del embarazo. Es más notoria en mujeres de piel oscura y no siempre desaparece luego del parto. La hiperpigmentación puede manifestarse en cualquier sitio de la piel, pero de preferencia ocurre en regiones sensibles a la influencia hormonal: pezones, areola, vulva y región perianal. Otras zonas características son la línea parda umbilical (hiperpigmentación de la línea media abdominal), melasma (en las mejillas) y la región sobre el labio superior (“bigote”). Como principal medida de prevención se debe recomendar el uso de protector solar.

Palpitaciones: Durante el embarazo se produce un aumento en la cantidad de sangre en el cuerpo, asociado al aumento de la frecuencia cardíaca y del volumen de sangre que sale del corazón. Por estos cambios, la embarazada suele manifestar palpitaciones. Sin embargo, estos mismos cambios cardiovasculares hacen que la presión arterial sea normalmente muy baja, y esto hace que se produzcan los típicos desmayos del embarazo. Cuando la embarazada siente esta sensación de desmayo, debe sentarse o acostarse rápidamente para evitar una caída y lesiones traumáticas. 

Retención de líquido: El edema es un síntoma frecuente en el embarazo. Este se localiza principalmente en los miembros inferiores, aunque en ocasiones es generalizado. El edema fisiológico del embarazo se explica principalmente por razones mecánicas (dificultad al retorno venoso de extremidades inferiores), pero también por la retención hídrica, aumento de la permeabilidad vascular y disminución de las proteínas en la sangre. Si esta retención de líquido aparece muy rápidamente, y especialmente si se asocia a presión elevada, es un síntoma sugerente de problemas, y obliga a una consulta médica inmediata.

Sensación de falta de aire: Durante el embarazo el consumo de oxígeno aumenta, lo que obliga a aumentar la frecuencia respiratoria (de modo involuntario). Debido a estas adaptaciones respiratorias, las embarazadas suelen referir dificultad respiratoria, falta de aire, necesidad de dormir sentada y cansancio en general. Si el síntoma aparece repentinamente o es muy intenso, puede ser un signo de alarma en el embarazo y la mujer debe ser evaluada en búsqueda de algún problema.

Deseo frecuente de orinar: Existe un aumento de la producción de orina, y una capacidad disminuida de la vejiga (por compresión por el feto en crecimiento), determinando el deseo frecuente de orinar, incluso durante la noche. Las infecciones urinarias son frecuentes en la embarazada, de modo que si además de la micción frecuente existe ardor al orinar, se debe solicitar un examen de orina.  

Distensión abdominal: Los niveles elevados de progesterona propios del embarazo, producen una disminución de la motilidad del estómago, intestino delgado e intestino grueso. Esta disminución de la motilidad es causa de síntomas como distensión abdominal (sensación de hinchazón) y constipación, muy habituales en el embarazo. Se sugiere manejar la distención abdominal solo con medidas generales y no usar medicación, y para la constipación indicar aumento de la ingesta de fibra dietética.

Acidez: El reflujo gastroesofágico está presente en prácticamente todas las mujeres embarazadas. El síntoma principal la acidez y su tratamiento es tratando de no comer grandes volúmenes o no acostarse muy pronto luego de comer.  El médico puede indicar un tratamiento cuando el síntoma sea muy intenso.

 

 

               

Dr. Jorge A. Carvajal C. PhD.

Profesor Titular

Jefe de Departamento de Obstetricia y Ginecología

Jefe de Programa de Doctorado en Ciencias Médicas

Escuela de Medicina. Facultad de Medicina

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